Tránsitos Astrológicos

Mercurio retro en Escorpio 2019

La retrógradación de Mercurio en Escorpio está a punto de pasar por un momento especial. Un momento astronómicamente espectacular que se traducirá en un pasaje del planeta ante el Sol. En pocas palabras, Mercurio eclipsa al Sol….es una conjunción, tan llena, tan disruptiva, que sólo puede ocurrir trece veces en el curso de cien años. Y todo esto sucederá justo antes de la Luna llena en Tauro y en el exacto día del portal 11.11.

Mercurio es la encarnación de la velocidad y de la astucia, definido por su eterna juventud, por la ligereza de sus años divinos que lo convierten en el pequeño de los dioses por excelencia. Mercurio es puro impulso.

Escorpio, signo donde se da el tránsito de Mercurio en esta fase, es la tierra de los abismos. De los lugares insonorizados de nosotros mismos. Sombras que no nos atrevemos a contarnos sobre quiénes somos. Es el arquetipo de aquel que se encuentra más allá del perímetro tranquilo de la luz, de la garantía y de la regularidad. Es el reino donde todo está permitido, la zona donde cualquier arma es válida, incluso el engaño, la manipulación, la estafa. Escorpión es el reino de Hades, Dios del inframundo, es el reino en el que las leyes soberanas del hombre ya no valen.

Durante este tránsito podríamos encontrar personas, situaciones o dinámicas que quieren seducirnos, suavizarnos o acusarnos. Que pueden suavizar nuestro ego o desafiarlo, pero siempre moviéndose en el terreno resbaladizo de la ilusión. Podrían ser advertencias que llegan de los labios de seres queridos del pasado o de personas a las que reconocemos poder y autoridad. ¿Es eso lo que dicen?¿Es realmente confiable lo que podríamos oír acerca de nosotros mismos, de nuestro camino? La conciencia de caminar en un mundo ficticio no deberíamos perderla nunca. Sin embargo, creemos en todo lo que vemos, y nos perdemos en la seriedad de las circunstancias, como si todo fuera real. A veces nos perdemos en las palabras de las personas como si fueran pronunciadas por Dios en persona, y no nos damos cuenta de que los hermanos que viven en nosotros se hacen instrumento de nuestras convicciones profundas. 

Se toman la molestia de venir a contarnos historias que una parte de nuestro inconsciente quiere y necesita escuchar. Y nunca como en este momento el Cielo nos pondrá frente a situaciones de despertar.

Porque lo que estamos llamados a enfrentar será tan oscuro o extraño que difícilmente se puede creer. Nos dirán mentiras tan macroscópicas que será inevitable encogerse de hombros y decir que no. Esto debe ser falso. Esto tiene que ser una farsa, una comedia en la que interpreto un papel y como yo, todos. 

Este es un cielo que energéticamente ayuda a mirarnos a nosotros mismos en perspectiva, hace que sea necesario interiormente esa autobservación que es la base de cada disparo de la verdadera conciencia.

Y eso es lo que el Cielo nos pide actualmente. Nos pide que nos unamos si es necesario, o que nos llenemos los oídos de cera si lo prefieren, pero que nos quedemos exactamente donde estamos. Con las convicciones, las creencias, las verdades que de nosotros mismos hemos logrado atesorar en estos años, de trabajo, de lima sobre nosotros mismos, en un camino evolutivo ya iniciado por muchos.

Porque en nuestra parte de oscuridad, en el inconsciente que aún no ha sido explorado, están las convicciones que dan forma a nuestra existencia. Que moldean lo que vivimos cada día. Nuestra abundancia y escasez, la salud o la enfermedad, la serenidad o la angustia. ¿Cuáles son las partes que tienen que salir a la luz para ser vistas? ¿Cuántos juicios, engaños o interpretaciones erróneas tendremos que escuchar de boca de los demás, como sirenas, para comprender qué parte de nosotros es necesario dejar ir para permitir la floración de todas las demás?

¿Cuánto más dolor tendrán que infligirnos los demás para darnos cuenta de que somos nosotros los que sujetamos el cuchillo? ¿Que somos la víctima y el verdugo? ¿La herida y la daga? Pero recordemos que somos nosotros mismos quienes lo esperamos, que somos nosotros mismos quienes nos contamos mentiras a través de los demás para despertarnos. Permanezcan en ustedes mismos. Respiren. Recuerden que todo es un juego. Que nadie es serio y nada es real. Que las sirenas son ilusiones de momentos que se sumergen en el océano y desaparecen como visiones. Tapen sus oídos, cantant si quieren, pero quédense quietos en lo que conocen de sí mismos. Durará unos días. Luego todo volverá a aclararse. En el Sol de nuestra confianza recuperada.

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